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Historia de la homosexualidad, cómo trastorno mental

Cuando hablamos en España de homosexualidad, su normalización legal, ha hecho eliminar en la mayoría de personas de la sociedad española; el concepto de que una orientación sexual diferente a la heterosexualidad normativa como podría ser lesbiana, gay o bisexual no acompaña el pensamiento de enfermedad mental.

"La homosexualidad es en realidad un trastorno mental que ha alcanzado proporciones de epidemia". Frases como ésta eran repetidas por psiquiatras y psicólogos de la época.

En España, durante el régimen franquista (Dictadura de Francisco Franco 1939-1975). Se dejó el control de los comportamientos considerados como "inmorales", delegado en la Iglesia católica, la eterna enemiga de la homosexualidad que se ocupó en viralizar la lgtbfobia a lo largo y ancho de la sociedad española. Sin embargo, las décadas de los cincuenta y los sesenta se caracterizaron por una mínima apertura al exterior, como consecuencia del aumento del turismo. Ante esta situación, la dictadura decidió tomar cartas en el asunto, considerando a los homosexuales como "una amenaza para el orden público".

La Ley de Vagos y Maleantes, impulsada por consenso durante la II República para "el control de mendigos, rufianes sin oficio conocido y proxenetas", fue modificada el 15 de julio de 1954. El objetivo no era otro que perseguir y castigar cualquier práctica homosexual. En esa ley a los homosexuales al entenderse que ofenden la sana moral de nuestro país por el agravio que acusan al acervo de buenas costumbres, fielmente mantenido en la sociedad española, según reza la exposición inicial de la reforma. Las medidas adoptadas en esta Ley, según la misma, no son propiamente penas, sino medidas de seguridad con finalidad preventiva, cuya finalidad es proteger y reformar.

Con este fin protector de la sociedad y reformador del maleante, a los homosexuales se les condenaba al internamiento en un establecimiento de trabajo o Colonia Agrícola (…), en Instituciones especiales y, en todo caso, con absoluta separación de los demás. Este internamiento no podía ser superior a tres años. Asimismo, se les prohibía residir en determinado lugar o territorio, que solía coincidir con el de su residencia habitual, y a estar sometido a la vigilancia de los Delegados.

Cuando se arrestaba a personas, en su gran mayoría hombres acusados por comportamientos homosexuales eran arrestados y llevados a centros de salud mental o penitenciarias clasificados como enfermos mentales. Numerosos testimonios de los represaliados indican que, el afeminamiento o ‘la pluma’, era suficiente para ser detenido y pasar varios días en un calabozo de la comisaría.

Dieciséis años más tarde, el gobierno de Carrero Blanco sustituía el texto por la Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social. La nueva regulación contemplaba disposiciones similares, pero incluía además "penas de hasta cinco años en cárceles o manicomios para los homosexuales y demás individuos considerados como peligrosos para que se rehabilitaran".

Los denominados "peligrosos" eran considerados por la ley como "enfermos a quienes no se debe perdonar, sino curar". Esto hizo que las personas homosexuales no sólo fueran perseguidas y reprimidas, sino que también fueron encarceladas como "método de prevención del contagio". Como consecuencia, los homosexuales no sólo eran sometidos al aislamiento social en manicomios y prisiones, sino que los condenados no podían reintegrarse en la sociedad hasta que no se hubiera evaluado su "curación". Se establecieron dos penales, uno en Badajoz (a donde se enviaban los homosexuales varones que designaban con rol activo, penetran durante el coito anal) y otro en Huelva (dónde se enviaban los pasivos, los hombres penetrados), además, en algunas cárceles solía haber zonas reservadas para los detenidos homosexuales. 

En estos establecimientos se intentaba cambiar la orientación sexual de los presos mediante terapia de aversión: tras estímulos homosexuales se daban descargas eléctricas, que cesaban cuando había estímulos heterosexuales. ​ En España, al igual que en otros países europeos y americanos, también se aplicó la lobotomía para tratar de "curar" a homosexuales. ​ Ni el indulto del 25 de noviembre de 1975, ni la amnistía del 31 de julio de 1976 beneficiaron a los homosexuales que habían sido detenidos.

Israel Menéndez Almansa.

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